Hace 49 años, miles de personas llegaron a King William’s Town para despedir a Steve Biko, el dirigente de la Conciencia Negra asesinado por la policía. Los controles del régimen racista del apartheid a lo largo y ancho de Sudáfrica impidieron la llegada de numerosos asistentes, pero miles de personas se congregaron en su honor en una jornada icónica de la larga lucha por la liberación.
Por Jeremías Perez Rabasa
Hace 49 años, el 25 de septiembre de 1977, miles de personas llegaron hasta King William’s Town, en la provincia del Cabo Oriental, para despedir a Steve Biko. El dirigente había muerto trece días antes mientras permanecía detenido por la policía del régimen del apartheid. Al funeral asistieron alrededor de 20.000 personas, aunque miles más fueron impedidas de llegar por los controles policiales instalados en las rutas de acceso a la ciudad.
Biko tenía 30 años y era una de las principales figuras del movimiento de Conciencia Negra, una corriente política e intelectual que había surgido entre estudiantes sudafricanos a fines de la década de 1960. En 1968 participó de la creación de la South African Students’ Organisation (SASO), que organizó a estudiantes negros por fuera de las estructuras universitarias dominadas por organizaciones blancas. Biko ocupó posteriormente la presidencia de la organización y se convirtió en uno de los principales referentes de la Conciencia Negra.
El movimiento planteaba que la lucha contra el apartheid también debía enfrentar las consecuencias que el sistema racista había producido sobre la identidad, la autoestima y la organización política de la población negra. Para Steve Biko, la liberación requería que las personas negras recuperaran la capacidad de definirse a sí mismas y de organizarse políticamente, y vinculaba la desigualdad económica con la categorización racial del régimen. En una entrevista realizada a comienzos de 1977, pocos meses antes de su asesinato, sostuvo que una transformación política que no modificara la distribución de la riqueza dejaría intactas las estructuras fundamentales de la sociedad sudafricana.
En 1972 se creó la Black People’s Convention y Biko continuó adquiriendo protagonismo. El gobierno del apartheid comenzó a perseguirlo de manera sistemática. En 1973 fue declarado una persona prohibida y quedó restringido a King William’s Town y sus alrededores. Las autoridades también limitaron sus desplazamientos, sus actividades políticas y sus posibilidades de reunirse con otras personas.
El 18 de agosto de 1977 fue detenido cerca de Grahamstown, en el marco de la legislación represiva del apartheid. Fue trasladado a Port Elizabeth y quedó bajo custodia de la policía de seguridad. Durante los días siguientes sufrió lesiones graves. Según las evidencias reunidas posteriormente, fue desnudado, esposado y encadenado durante su detención. También permaneció en condiciones degradantes y sufrió una lesión cerebral durante una golpiza por parte de agentes de seguridad.
El 11 de septiembre, la policía decidió trasladarlo a Pretoria, a más de 1.000 kilómetros de distancia. Biko fue llevado desnudo y esposado en la parte trasera de una camioneta policial. Llegó a Pretoria en estado crítico y murió el 12 de septiembre de 1977.
La policía inicialmente negó responsabilidad por su muerte. Las autoridades llegaron a atribuirla a un supuesto accidente y el ministro de Policía y Justicia, Jimmy Kruger, sostuvo que Biko había muerto después de una huelga de hambre. La investigación posterior reveló una secuencia diferente. La Comisión de la Verdad y Reconciliación de Sudáfrica estableció décadas después que la muerte de Biko bajo custodia había constituido una grave violación de los derechos humanos.
El funeral fue organizado en medio de una fuerte presencia policial. Durante los días 24 y 25 de septiembre se instalaron controles en las principales rutas hacia King William’s Town. La policía detuvo convoyes que intentaban salir desde Johannesburgo, Durban y Ciudad del Cabo y numerosos vehículos fueron rechazados en los accesos a la ciudad. Quienes lograron llegar desde el Transvaal tuvieron que atravesar hasta siete controles policiales. Miles de personas quedaron fuera del funeral.
En Soweto, la policía también intervino contra personas que intentaban viajar hacia el entierro. Según el relato recogido por la historiadora Hilda Bernstein, los agentes irrumpieron mientras los asistentes se preparaban para viajar, golpearon a personas con bastones y utilizaron gases lacrimógenos dentro del lugar donde otros participantes rezaban. El médico Nthato Motlana, que finalmente llegó al funeral después de viajar en avión, denunció desde el escenario la violencia contra quienes habían intentado trasladarse desde Johannesburgo.
A pesar de los controles, unas 20.000 personas participaron del funeral. Llegaron dirigentes políticos, religiosos, estudiantes, militantes y representantes internacionales. Trece países occidentales enviaron diplomáticos. Entre ellos estuvieron representantes de Estados Unidos y otros gobiernos que habían mantenido relaciones con el régimen sudafricano. Su esposa Ntsiki y sus hijos también estuvieron presentes durante la ceremonia.
El funeral se extendió durante varias horas y estuvo atravesado por discursos, cantos y denuncias contra el apartheid. Entre las canciones sonó “Nkosi Sikelel’ iAfrika” [Señor, bendice África], una composición que se había convertido en un símbolo de la lucha contra el apartheid y que Biko había utilizado y promovido como parte de la expresión cultural y política del movimiento de Conciencia Negra. También hubo discursos de dirigentes religiosos y políticos que reclamaron el fin del apartheid. El ataúd fue llevado en procesión hasta el lugar del entierro mientras la multitud acompañaba la ceremonia con cantos y consignas. El funeral terminó convirtiéndose en una expresión pública de duelo y, al mismo tiempo, en una manifestación contra el régimen.
El funeral de Biko tuvo una repercusión que atravesó las fronteras de Sudáfrica. Su muerte había expuesto ante la opinión pública internacional las condiciones de detención utilizadas por el régimen y la violencia ejercida por sus fuerzas de seguridad. Las imágenes del funeral circularon ampliamente en la prensa y Biko comenzó a ocupar un lugar central en la memoria internacional de la resistencia contra el apartheid. La investigación académica sudafricana sobre las imágenes de su funeral señala que su retrato se transformó desde entonces en un símbolo asociado a la Conciencia Negra, la violencia estatal y la lucha contra el apartheid.
El 25 de septiembre de 1977, King William’s Town quedó rodeada por controles policiales mientras miles de personas llegaban para despedir a un hombre extraordinario. El entierro terminó convirtiéndose en una concentración política masiva. Cuarenta y nueve años después, las postales de aquella jornada dan cuenta de la enorme lucha por la libertad del pueblo sudafricano.